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domingo, 15 de abril de 2012

El 98% de los casos de niños superdotados están sin diagnosticar.

Se estima que un 2% de la población es superdotada, pero hay más de un 98% de casos sin diagnosticar.


Según ha explicado la doctora María Isabel Peguero, pediatra especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, de Almendralejo (Badajoz), durante el IX Foro de Pediatría de Atención Primaria (AP) de Extremadura, "habitualmente, son los padres los que detectan la superioridad mental del niño. Sin embargo, el diagnostico suele tardar porque antes de los tres años puede confundirse con simples precocidades. Suele ser entre los cuatro y los siete años cuando los pediatras podemos realizar un diagnostico fiable".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como persona superdotada a aquella que cuenta con un cociente intelectual superior a 130. Según los datos de un informe elaborado por el Centro de Investigación y Documentación Educativa del Ministerio de Educación y Cultura, en España hay alrededor de 300.000 alumnos superdotados, denominación que en la Ley Orgánica de la Educación de 2006 fue sustituida por la de alumnos de Altas Capacidades.

Algunas de las características que pueden presentar los niños superdotados pueden ser: Intensidad y sensibilidad emocional, autoconciencia, autocrítica, empatía, pasión, autoexigencia y perfeccionismo. Sin embargo, a menudo pueden ser emocionalmente inestables, en unas ocasiones introvertidos o por el contrario tener gran capacidad de liderazgo. Para los pediatras de AP es fundamental conocer de forma evolutiva y continua al niño. "No sólo tenemos que basarnos en pruebas psicométricas, también tenemos que valorar su cognición y los factores emocionales que conforman la personalidad del niño", explica la doctora Peguero.

Existe la falsa creencia de que los niños con un cociente intelectual superior a lo normal no presentan problemas de aprendizaje, sin embargo, pueden presentar trastornos de aprendizaje como otros niños. De hecho, en un 70% de los casos hay un bajo rendimiento escolar y entre el 35% y el 50% sufren fracaso escolar. "Aún cuando existe la evidencia de un potencial para un elevado rendimiento la actuación escolar puede estar por debajo del nivel esperado", reflexiona la experta.

La falta de motivación suele ser uno de las causas que propician bajo rendimiento escolar. Aunque los niños de Altas Capacidades aprenden fácilmente, si el plan de enseñanza no es el adecuado, pueden fracasar y asumir su bajo rendimiento. Asimismo, también suelen aparecer problemas de sociabilidad, "sobre todo, ante la falta de modelos sociales con los que el niño pueda identificarse", matiza la doctora Peguero. Los pediatras de AP hacen hincapié en la importancia de tomar las medidas educativas necesarias y de informar a los padres de cómo colaborar. "Los niños mejoran rápidamente si se siguen las pautas adecuadas", concluye la especialista.

Fuente:
psiquiatria.com

viernes, 10 de febrero de 2012

Preguntas frecuentes (I): ¿Puede que mi hijo/a tenga altas capacidades intelectuales?


¿Cuáles son las características básicas que pueden hacernos pensar que nuestro hijo/a tenga altas capacidades intelectuales?
  • Uso del lenguaje: amplitud de su vocabulario, precisión de los términos que emplea, complejidad de la estructura de sus frases, etc.
  • Fácil comprensión de ideas complejas y abstractas. También puede desarrollar o elaborar ideas a un nivel no esperado.
  • Gran capacidad de observación.
  • Preguntas inusuales, originales, complicadas y/o llenas de madurez e intencionalidad.
  • Habilidad para diseñar estrategias para resolver problemas.
  • Posibilidad de aprender con rapidez y facilidad cuando está interesado.
  • Intereses muy variados. Curiosidad por muchos temas.
  • Comportamiento muy creativo en la producción de ideas, objetos y soluciones a determinados problemas.
  • Poca afición a realizar ejercicios y tareas de tipo repetitivo.
  • Habilidades para el liderazgo.
 
¿Qué debemos hacer los padres cuando nos planteamos que nuestro hijo puede ser de altas capacidades?
Acudir al centro educativo donde se encuentra escolarizado para contrastar las propias sospechas con las de los profesores, quienes facilitarán el encuentro con los orientadores, ya sean miembros de los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica de la Consejería de Educación o de los Departamentos de Orientación. Estos profesionales asesorarán a las familias en los métodos y procedimientos más adecuados para su evaluación y atención.
 
¿A partir de qué edad pueden evaluarse las altas capacidades de un niño?
La mayoría de los expertos e investigadores del tema no recomiendan realizar evaluaciones antes de los 5 años, salvo raras excepciones, por dos motivos. A saber:
  • Las pruebas psicométricas de que se dispone y habitualmente se utilizan en niños de menos edad tienen más componentes psicomotores que cognitivos.
  • No debemos confundir las posibles conductas precoces de los primeros años de vida con las altas capacidades, pues esa precocidad puede no manifestarse a medida que el niño crece, enmarcándose sus conductas dentro de los parámetros normales del comportamiento.
 
¿Quién puede valorar si mi hijo tiene altas capacidades? ¿Dónde puedo acudir?
Las altas capacidades se identifican mediante la evaluación psicopedagógica. En nuestro país, dicha evaluación es competencia de los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica –E.O.E.P.- si el alumno está escolarizado en Educación infantil o en Educación Primaria, y de los Departamentos de Orientación, si el alumno está escolarizado en Educación Secundaria. Esta evaluación tiene en cuenta la información aportada por los profesores del niño.

La solicitud de evaluación psicopedagógica debe partir, en todos los casos, del centro educativo e incluye también información sobre el comportamiento del alumno en el centro educativo y en el contexto familiar.

¿Por qué es importante hacer un diagnóstico oficial a mi hijo?
Es el único válido y reconocido por la Comunidad de Madrid. Permite detectar necesidades educativas y adaptar la respuesta educativa que necesita cada alumno. También permite orientar a los padres acerca del trato y la relación con su hijo, ajustar las expectativas de la familia y sugerir actividades de ocio y tiempo libre u otras actividades en las que conviene que el niño participe, referencias, asociaciones, etc.

Fuente: Educa2

miércoles, 8 de febrero de 2012

Más rápidos que la mente

Antes eran niños superdotados y ahora de altas capacidades. Se desconoce cuántos hay en España. Muchos se ocultan por miedo a los demás. Tener una inteligencia por encima de la media parece un regalo, pero puede estar envenenado.


Si el niño hubiera mostrado un virtuosismo prematuro con el balón habría acabado en un centro deportivo de alto rendimiento entre los aplausos de sus amigos y la envidia disimulada de los padres de sus amigos. Pero no hubo suerte y lo único que hizo fue aprender a leer por su cuenta a los tres años de edad. Es ahí donde comenzaron sus problemas.

Son problemas que afectan oficialmente a los niños con altas capacidades, los antes llamados superdotados

No es fácil encontrarlos. Puede ser el alumno que se pasa la clase mirando por la ventana, el incapaz de concentrarse, el hiperactivo, el estudiante aislado al que persiguen los demás, el que saca malas notas o el que consigue sobresalientes. Puede ser también un niño que no muestra ninguna habilidad especial y se esfuerza por ser como el resto de sus compañeros para no ser descubierto. Un número indeterminado de jóvenes con altas capacidades mantiene encorsetada y en secreto su inteligencia, en ocasiones con el apoyo de sus familiares. Tienen miedo a los demás.

Role y equis
Haimar paseaba por la calle con sus padres cuando señaló un rótulo y dijo «Role y equis». Cometió un error porque la respuesta correcta era 'Rolex', pero el fallo bien podía deberse al hecho de que a sus tres años aún no había llegado a la equis en su camino autodidacta hacia la lectura.

Sus padres quedaron sorprendidos, aunque algo sospechaban porque ya se habían dado cuenta de que algo rondaba por el cerebro de su hijo. «Era especial, lo llevábamos en el carrito y con dos años iba leyendo los números de los portales. También nos enteramos de que cuando en la guardería enseñaban a los alumnos fichas con puntos, Haimar se fijaba en los números de la parte trasera», recuerda Carlos Rubio, padre del niño.

Haimar tiene ahora siete años y estudia en San Sebastián. Cuando vuelve de clase y en casa le preguntan qué ha hecho, contesta que «relaciones sociales». Es una materia que se le da bien, porque no tiene ningún problema con sus compañeros. «Él sabe que sabe más y cuando acaba sus ejercicios ayuda a sus amigos».

Pero no siempre sucede lo mismo. Carlos Rubio tiene a su lado a dos madres de niños de altas capacidades, también integrantes de Fanjac, que prefieren mantener el anonimato para que sus hijos pasen desapercibidos. Entre los tres explican los problemas a los que se enfrentan los alumnos que, a veces a su pesar, destacan por su nivel de inteligencia.

«Es como si ves una película por décima vez, que te la sabes de memoria». Así se sienten muchos jóvenes de altas capacidades que «se aburren y desconectan» cuando el profesor explica a sus compañeros materias que ellos ya conocen. «El niño empieza a incordiar a los demás o está distraído». Es lo que le ocurrió a Haimar, cuyos antecedentes incluyen dos expulsiones de clase por mirar por la ventana. «Es que ya se lo sabía todo y se aburría», asegura su padre.

Las dificultades aumentan con la edad, sobre todo cuando el niño se da cuenta de que su ansia de saber solo le proporciona complicaciones. «Dejan de tener ganas de aprender y en muchos casos fracasan en el colegio». Y a medida que pasan los años, el ya casi adolescente se siente diferente a los demás pero también necesita amigos. «Llegan a la conclusión de que pertenecer a un grupo es más importante que el conocimiento. Quieren ser como los demás y es entonces cuando se camuflan y entran en el armario».

Carlos Rubio ha tenido suerte con el colegio de su hijo. «Este año le van a sacar de clase dos horas a la semana para darle un nivel superior de Matemáticas y Lengua». Sus compañeras de asociación no pueden decir lo mismo. «En mi caso -explica una de ellas- el centro dio respuesta pero después de que surgieran los problemas, por eso queremos atajar ese recorrido para que el niño no sufra». «Lo que pasa -afirma su amiga- es que los colegios se muestran muy reacios a tomar medidas que diferencien a nuestros hijos del resto, algo que no se pone en duda en los casos de discapacidad».

«Se está mediocrizando a los niños de altas capacidades para que no tengan problemas», sostienen los padres. Ellos son conscientes de que su actitud puede ser confundida con un afán de elitismo, sobre todo cuando se muestran a favor de la creación de centros de excelencia, pero se defienden con el argumento de que «la educación tiene que garantizar la igualdad de oportunidades para que todos puedan desarrollarse al máximo».

Si el niño hubiera tenido magia con el balón habría ingresado en una elitista escuela de fútbol entre aplausos. Pero no fue así y ahora en clase se hace la siguiente pregunta: «¿Vengo a aprender o a un aparcamiento?». «Imagina a un corredor de cien metros que es más rápido que los demás pero su entrenador le dice que no puede batir el récord porque no tiene edad. Eso es lo que les piden a nuestros hijos», afirma la madre del niño.

Fuente: Diario Vasco

martes, 17 de enero de 2012

Los talentos ocultos salen a la luz

Más de 14.500 estudiantes de 6 y 12 años se someten a las pruebas de detección de altas capacidades intelectuales para evitar el fracaso escolar y potenciar sus habilidades.
 
 José tiene 12 años de edad, estudia primero de Secundaria en el instituto público Generalife y es uno de los ocho alumnos del centro que está sometiéndose estos días a pruebas psicopedagógicas para evaluar su capacidad intelectual. Él podría formar parte del 10% del alumnado que, según se estima, es superdotado o posee un talento especial en Andalucía. El orientador del centro, Juan Bullejos, lo ha sentado frente a él en una mesa y le interroga con unas fichas. En una de ellas aparece la palabra "corregir", precedida de "_n_en__r". José no tarda ni un segundo en decir "enmendar".

La agilidad mental es uno de los signos que alertan de la sobredotación intelectual, pero no el único. Hasta ahora, José podría haber pasado desapercibido entre sus compañeros y ser uno de los muchos jóvenes que acaban fracasando en los estudios sin causa aparente. Pero este curso la Consejería de Educación ha puesto en marcha el Plan de Altas Capacidades, cuya finalidad es detectar a estos estudiantes para estimularlos en sus habilidades, con el que tiene más probabilidades de triunfar en los estudios.

A principios de curso se activó la primera fase del plan de detección del alumnado, que consistía en el envío de cuestionarios a las familias y los tutores de más de 14.500 estudiantes granadinos de 6y 12 años, correspondientes a primero de Primaria y de Secundaria. "¿Es muy sensible a los sentimientos propios y ajenos" o "¿sorprende la cantidad de hechos que conoce?", son algunas de las preguntas que forman parte deltest de screening que tuvo que rellenar cada familia y profesor de estos alumnos.

En el IES Generalife fueron sondeados 113 jóvenes y en ocho de ellos se detectó serios indicios de alta capacidad, derivándolos a la siguiente fase del plan en el que se deben someter a un proceso de evaluación psicopedagógica, que acaba de comenzar ahora.

"Una de las novedades de este programa es que por primera vez se diferencian tres categorías: la de sobredotación, talento simple y talento complejo", explicó ayer la delegada de Educación, Ana Gámez, que acudió a supervisar el proceso en el instituto Generalife y reunirse con el equipo de orientación. "No podemos perder talento, porque eso sale muy caro al país. Debemos dar respuesta al 100% del alumnado", insistió.

Para concretar las características en las que sobresale el alumno, el orientador Bullejos asegura que necesita un mínimo de media hora para realizar las pruebas psicopedagógicas. Como si fuera el juego del ahorcado, José se somete a ejercicios que miden la riqueza de su vocabulario, en la que se intercalan consultas sencillas ("un color oscuro. ne_ro") con otras más complejas; y otras de matrices, de razonamiento lógico y abstracto.

Una vez superada esta fase, el orientador determinará las siguientes pruebas. Si quiere verificar su alta capacidad, le realizará el Test WISC, que mide propiamente el nivel intelectual del alumno. "Para que se considere un superdotado debe tener un percentil superior a 75", informa el profesional. En el caso de que el percentil sea superior a 80, se considerará un talento complejo y si es superior a 90, un talento simple. "Un alumno puede ser muy bueno en Ciencias, sin que destaque especialmente en una materia concreta, y no tener la misma capacidad para otras áreas, entonces suele ser considerado un talento complejo", explican fuentes de Educación. "Pero los hay que son fuera de serie en dibujo, por ejemplo, y no haber otra materia en la que despunte como en esa; en ese caso se les denomina talento simple", aclaran.

Para determinar el grado de creatividad del alumno se les evaluará mediante el test CREP y PIC; y para medir sus actitudes generales se someterán al BADyG.

Dependiendo de las capacidades del alumno, la respuesta educativa que proporcionará el sistema (el Plan cuenta con más de 4 millones de euros de inversión en Andalucía) y las medidas de apoyo incluirán el paso a un curso superior en los casos de sobredotación y el seguimiento de materias de niveles avanzados por parte del resto de alumnado con altas capacidades intelectuales. Para ello se incluye al alumnado en clases extraescolares (Profundiza, Estalmat) y en actividades que sirven de refuerzo y estímulo para sus estudios.

Fuente: Granada Hoy

martes, 17 de mayo de 2011

Un buen CI no garantiza el éxito en la vida

Los test de inteligencia se han considerado una herramienta válida para predecir el éxito académico, social y profesional de las personas. Sin embargo, una nueva investigación que ha repasado varios estudios con un total de 2.000 voluntarios acaba de poner en entredicho la validez de esta relación: un mayor cociente intelectual no implica más posibilidades de desarrollar estos logros. O, al menos, no hasta el punto que se creía. 


La nueva investigación, desarrollada en la Universidad de Pensilvania (EE.UU.) y publicada en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), muestra que la motivación de una persona para hacer la prueba de inteligencia puede influir en el resultado tanto como sus propias capacidades cognitivas. La hipótesis era que las diferencias individuales en pruebas donde no había una motivación concreta eran, de hecho, mucho mayores que las que normalmente asume la literatura de las ciencias sociales. Con estas ideas en mente, los investigadores se pusieron a examinar los exámenes de CI.

Estudiaron a un grupo de 2008 jóvenes, algunos de los cuales recibieron un premio en efectivo por sus buenos resultados, y otros debieron tomar las pruebas por nada. "Como era previsible, se observó una relación directa entre la magnitud del incentivo y la medición del CI", comentaron los investigadores. Dicho de otro modo, cuanto más dinero se prometía, más inteligentes eran los jóvenes. Una vez que se ha tenido en cuenta este efecto, la capacidad que se atribuye a la puntuación obtenida para predecir éxitos en la vida disminuye considerablemente, según concluyen los autores. 

La investigadora Ángela Lee Duckworth, del departamento de Psicología de la citada institución, y sus colegas consideran que se ha producido una "desafortunada confusión" entre el cociente intelectual y la inteligencia. El primero mide los resultados de un test, en el cual se ha podido poner mayor o menor empeño, mientras que la segunda es una capacidad latente que puede expresarse en diversas circunstancias de la vida.

Además, el análisis de estudios anteriores, que siguieron el desarrollo de niños tras medirles el cociente intelectual, ha llevado a los autores a concluir que el efecto de la motivación en la puntuación obtenida es "mucho mayor de lo que ahora se asume" en la literatura científica. Tras introducir esta nueva variable, se reduce significativamente "la validez predictiva de la inteligencia para resultados vitales, particularmente en contextos no académicos". Es decir, los niños que son buenos rindiendo examen en la escuela tienden a permanecer en la escuela, pero eso no quiere decir que sean buenos a la hora de conservar un trabajo", sostienen los investigadores, aunque agregan que la inteligencia obviamente influye.

La investigación también establece que la motivación influye de modo engañoso en el resultado de los tests de CI. En las personas que son objetivamente más inteligentes es un factor menos variable. Obtener un elevado nivel de CI demanda inteligencia y motivación, pero recibir una baja calificación puede deberse tanto a una inteligencia limitada como a una baja motivación.

"Un test no predice la capacidad para montar un negocio, tener amigos fiables o formar una familia feliz", argumenta el doctor Luis de Rivera, catedrático de Psiquiatría y director del Máster de Psicoterapia de la Universidad Autónoma de Madrid. "Los test miden las capacidades lógico-matemáticas, pero hay otros tipos de inteligencia".

VALIDEZ Y FIABILIDAD

Por su parte, el neuropsicólogo José Antonio Portellano, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid, defiende la validez de los las pruebas de inteligencia siempre que las realice un experto e incorporen un análisis estadístico que garantice la validez y fiabilidad de los resultados. "Lo demás, lo que encuentras en Internet o en las revistas, son divertimentos, y son un desprestigio para los test".

Este experto recuerda, en cualquier caso, que "los test de inteligencia no son el 'bálsamo de Fierabrás': puede haber personas psicóticas, con un gran cociente intelectual pero sin inteligencia emocional". De Rivera también apunta a este componente social de la inteligencia, el cual adquirirá, a su juicio, un protagonismo cada vez mayor. 

"Se empieza a descubrir este nuevo aspecto. Algo está cambiando en la sociedad y eso hace que nos demos cuenta de que la inteligencia lógico-matemática no es la más importante en esta nueva era en la que estamos entrando", aventura. "En una cultura irracional, la razón es utilísima; pero cuando todo el mundo es muy racional, el péndulo cambia de sentido", augura De Rivera. 



miércoles, 27 de abril de 2011

¿Quién dijo que las mujeres no saben leer mapas?

Todos hemos oído alguna vez esa afirmación de que las mujeres no sabemos leer los mapas, aunque los que siempre suelen perderse suelen ser los hombres que porque por alguna extraña razón nunca quieren pararse a preguntar y siguen conduciendo en círculo durante horas mientras dicen cosas como "acabo de descubrir un atajo para llegar antes" o "ya estamos cerca, por aquí pasamos la otra vez".

Bromas a parte, la realidad es que durante mucho tiempo se ha admitido como cierta la inferioridad femenina en el campo de las matemáticas y de la geometría, sin embargo, los últimos estudios internacionales parecen desmontar estas ideas porque las notas de matemáticas de chicos y chicas tienden a equipararse, mientras que las diferencias de puntuación en las pruebas de lectura se amplían.



Si las chicas suelen tener peores notas que los chicos en matemáticas, no es porque estén menos capacitadas para el cálculo o la geometría que los hombres. Es sólo porque, en los países donde no hay igualdad entre hombres y mujeres —España, sin ir más lejos—, las chicas rinden en la escuela por debajo de sus posibilidades. Así lo demuestra un estudio internacional basado en datos de 276.165 alumnos de 40 países que presentó la revista Science.

sábado, 5 de marzo de 2011

¿Dónde están las superdotadas?

Ocho de cada diez superdotados registrados en España son hombres. ¿Y ya está? ¿No  se nos cae la cara de vergüenza? Porque no, no se trata de que sean más listos que nosotras. En realidad hay tantos superdotados mujeres como hombres, lo que pasa es que  aquí, y en muchos otros sitios, socialmente aún no está bien visto que las mujeres sean inteligentes y muchas optan por callárselo. 
Y en las escuelas pasa igual, seguimos identificando mucho mejor a los niños que a las niñas, y si a los niños los identificamos bastante mal, entonces a las niñas cómo debemos de hacerlo ¿"de pena"?

¡Cuántas cosas tienen que cambiar aún! ¡Cuántas!

De cada diez superdotados intelectualmente que han sido registrados en España, ocho son hombres y dos mujeres. España es uno de los países con un desequilibrio más acentuado en este campo, según la organización Mensa, que agrupa y se dirige a personas superdotadas.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Qué prefieres, talento o playa?

El 97% de los alumnos con altas capacidades están sin identificar

Hoy vamos a echar algunas cuentas:
  • Si calculamos que en España existen entre un 2 y un 3 % de alumnos escolarizados con aptitudes intelectuales superiores a la media, eso significarían unos 140.000 casos, aproximadamente.
  • En mayo de 2010 estaban identificados unos 4.400, lo que no llegaba al 3% del total esperado, o sea, que había un 97% de niños y niñas con altas capacidades ocultos.
  • De esos 4.400, 745 vivían en la Comunidad de Murcia, es decir, aproximadamente unos 17 de cada 100, a pesar de que dicha comunidad  cuya población total es de  441.345 habitantes  (según aparece en la Wikipedia) no llega a representar el 1% de la población total española.
Pero sigamos mirando que dicen los números:
  • La Comunidad de les Illes Balears, mi comunidad, tiene una población que duplica con creces a la murciana,  1.105.184 habitantes en enero de 2010 (también según datos extraídos de  la Wikipedia), por lo que digo yo que haciendo una sencilla operación matemática, a nosotros nos debería tocar, estudiante más o menos, unos 1.865 alumnos de altas capacidades y eso redondeando. Espero que a estas alturas nadie se haya caído de la silla, porque la verdad es que sí es para caerse, aunque no sé si de risa, de pena o de indignación.
Me pregunto porqué será. Me pregunto porqué hay tan poca inteligencia entre nuestras filas. No sé tal vez es una cuestión de equilibrio ¿un equilibrio cósmico quizás? ¿Acaso en el reparto nos tocaron las playas paradisíacas y no hubo lugar para el talento? De ser eso cierto juro que me relajaría, lo aceptaría, me  cogería toalla, bañador y a disfrutar de lo que nos tocó en "el lote" ¡que tampoco está tan mal!

Pero fíjate que no se me quita de la cabeza que no va a ser eso, sino por falta de interés. Que va a ser la ausencia de una clara voluntad y apuesta política por este tema y por este grupo de alumnado. ¿Qué las cosas van mejorando? Sí, es cierto, observo pequeños cambios y hay gente que trabaja bien y a  veces muy bien, pero esto no debería ser cuestión de voluntades individuales, ni de voluntariedad.

Hablo de derechos educativos que este alumnado tiene y que se le puede y debe dar. Hablo de que en otras Comunidades lo están haciendo y están demostrando que entre su alumnado existen, están, los alumnos altamente capacitados, mientras que aquí parecen ausentes... claro que bien pensado, tal vez es que están en la playa ¿tendremos que ir allí a buscarlos?
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