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sábado, 8 de septiembre de 2012

Marihuana e inteligencia: malos aliados


Un estudio de la Universidad de Duke (EE.UU.) afirma que los adolescentes que fuman marihuana con regularidad corren el riesgo de que su cociente intelectual disminuya a largo plazo.

Las conclusiones previas del estudio muestran indicios de que la marihuana es especialmente dañina para un cerebro en desarrollo. "Los padres deben entender que sus adolescentes son particularmente vulnerables", señaló la titular de la investigación, Madeline Meier, de la Universidad de Duke.

El estudio hizo la prueba del CI (cociente intelectual) a neozelandeses cuando tenían 13 años, mucho tiempo antes de que experimentaran cualquier consumo importante de marihuana, y de nuevo a los 38 años. El declive en el rendimiento intelectual entre ambas edades se advirtió solamente entre aquellos individuos que comenzaron a fumar marihuana con regularidad antes de los 18 años.

La marihuana es considerada la droga más popular en el mundo y en algunos lugares está autorizada por razones médicas. En Holanda y otros países su consumo es legal y el número de consumidores a nivel global entre las edades de 15 y 64 años se situaba en 224 millones en el 2010, según un informe de Naciones Unidas.

Los individuos considerados dependientes de la marihuana en el estudio tuvieron una pérdida de ocho puntos en su cociente intelectual (CI).

El estudio se basó en entrevistas a más de mil personas en Nueva Zelanda, todos nacidos en el poblado de Dunedin en el año de 1973.

A la edad de 18 años, 52 participantes indicaron que se habían vuelto dependientes a la marihuana, lo que significa que siguieron consumiéndola a pesar de que les generaba problemas importantes de salud. El descenso en el CI se reflejó aunque dejaran la mayor parte o toda la yerba a la edad de 38 años, indicó el estudio.

Fuente: Le Monde

martes, 24 de abril de 2012

El sorprendente origen de la creatividad (II)

Como anticipaba en un post anterior, voy a intentar ir dando sugerencias de sencillas prácticas y tecnologías que nos ayudarán a aprovechar el potencial creativo en nosotros como padres y/o docentes. Esta es la primera.
 
1. Alimenta el cerebro de experiencias sensoriales
La creatividad surge a partir de experiencias vividas. Desde que nacemos, vamos acumulando experiencias y aprendizajes que se guardan en nuestra memoria. Cada cosa que vemos y escuchamos durante el día (un libro, un programa de televisión, un artículo, un tuit, una conversación, una canción, un poster…) nos proporciona un bloque de información a partir del cuál podemos construir potencialmente ideas nuevas y geniales. Todos estos bloques acaban en nuestro banco de conocimientos dentro del cerebro y a veces podemos tardar años en utilizarlos.

Pero estos bloques son la base para la concepción de nuevas ideas. Combinar bloques de información que ya existen en el mundo exterior pero de forma diferente es ser creativo. Ser creativo no es la aparición de una idea de la nada, es la combinación novedosa de muchas ideas y conocimientos almacenados en nuestro cerebro.

Por tanto como más hagamos vivir a los alumnos, más llenemos sus cerebros de información bien variada y sensorialmente rica, más conversemos con ellos, damos más posibilidades a sus cerebros y a los nuestros a ser creativos.

Sin duda, Internet es una de las grandes fuentes de inspiración y conversación para el aula. Las clases deben estar repletas de todo tipo de contenido visual y conversaciones abiertas. Podemos descubrir con frecuencia de forma conjunta videos e historias que provocan memorias, alegría, resentimiento o ira. Son estas emociones y las conversaciones que surgen alrededor de ellas, las que estimulan la creatividad del alumno y del profesor.

Fuente: TotemGuard

viernes, 20 de abril de 2012

El sorprendente origen de la creatividad (I)

La mayoría de personas asocian la creatividad con el arte. Dado que la escuela pone más énfasis en las matemáticas, la lógica y las ciencias se concluye que de niños desarrollamos poco este lado del cerebro y de adultos somos poco creativos.

Durante muchos años, la neurociencia respaldaba esta idea. La parte derecha del cerebro trabajaba la creatividad de forma independiente al lado izquierdo, en donde se trabajaba la lógica y las matemáticas. Pero más recientemente se ha descubierto que el cerebro no funciona derecho o izquierdo sino que ambos hemisferios trabajan de forma conjunta y cooperativa y de hecho TODOS, tantos los niños como los adultos, podemos ser muy creativos.

La creatividad además está presente en cualquier disciplina. No sólo en el arte encontramos ideas innovadoras o diseños geniales, sino también en ingeniería, ciencias, filosofía, matemáticas, física, deportes, educación, negocios, política y tecnología.

La creatividad dentro de un contexto educativo nos puede ayudar a saber cómo resolver conflictos de clase entre alumnos, cómo enseñar un concepto de física complicado, cómo incentivar el uso de las TIC en otros docentes del centro, cómo mejorar la comunicación entre padres y profesores…o quien sabe, cómo reinventar la educación en el siglo XXI.

Todos tenemos momentos de inspiración, momentos “eureka” (ya lo entendí) o también llamados momentos flash. Se enciende una bombilla en nuestro cerebro de forma repentina, cuando menos lo esperamos.

En los próximos posts intentaré explicar de forma simple qué significa ser creativo, de dónde provienen las ideas creativas, cómo podemos capturarlas y cómo aumentar su frecuencia, según documenta la neurociencia. Sugiero sencillas prácticas y tecnologías que nos ayudarán a aprovechar el potencial creativo en nosotros como padres o docentes y sacarlo a relucir en nuestros hijos y alumnos dentro y fuera del aula.

Fuente: TotemGuard

martes, 17 de abril de 2012

Algunos mitos sobre la inteligencia

Tests que miden su nivel, cociente intelectual, nivel cultural, y diversas alternativas que dan identidad a la inteligencia. Pero, ¿cuánto hay de mito y de realidad en estas definiciones?

El autor del libro “Inteligencia exitosa”, Robert Stemberg, pone en jaque algunos parámetros que hasta hoy eran considerados palabra santa. Uno de ellos es el cociente intelectual, que se define en torno a una estadística que resulta de la realización de un test estandarizado para medir las habilidades cognitivas de una persona en relación con su edad.

R.J. Sternberg
Stemberg establece que la inteligencia no se mide tan fácilmente. “El nivel de inteligencia que mide el cociente intelectual es una inteligencia inerte, académica o teórica, que no conduce a un movimiento o acción dirigidos a una meta”, diferencia el autor. Es decir, hay otros tipos de inteligencia que son imposibles de medir a través de la standardización de un test. Este es el caso por ejemplo de las personas creativas o la inteligencia práctica. 

Por su parte, James Flynn, Profesor Emérito de la Universidad de Otago, de Nueva Zelanda y autor del “Flynn Efect”, descubrió a través de una serie de investigaciones que las mediciones del cociente intelectual cuentan con menos del 10% de las personas que tienen más éxito. Esto significa que este test deja afuera al 90% de los individuos que han conseguido metas importantes. Otro de los mitos que rondan socialmente alrededor del nivel de inteligencia es que “se nace con ella”. Absolutamente, falso. Una investigación encabezada por Julián De Zubiría Samper, titulada “Teorías Contemporáneas de la inteligencia y la excepcionalidad”, lo desmitifica. El estudio comprobó que los individuos que no reciben apoyo y orientación de calidad pueden llegar a deteriorar sus niveles de interés, autonomía y pasión por el conocimiento. En cambio, quienes son estimulados y motivados en el conocimiento y la práctica pueden acrecentar notablemente su desarrollo intelectual.

Entonces, ¿se nace o se hace? La inteligencia se construye. “La inteligencia es modificable, cada uno puede aumentarla o disminuirla. No obstante, la inteligencia no es primordialmente un problema de cantidad, sino de equilibrio y de saber cuándo y cómo usar las habilidades analíticas, creativas o prácticas”, destaca Stemberg. Por su parte, Zubiría destaca la importancia del estímulo como factor decisivo. “Detrás de todo joven con talento siempre encontraremos un padre o una madre que favoreció una amplia exploración de intereses desde edades tempranas;. Por ello, se puede afirmar que el talento no reposa tanto en la cabeza o en las manos de un niño como se supuso durante el siglo XX. La inteligencia y el talento dependen esencialmente de la interacción entre el niño, los mediadores y a cultura“ . La inteligencia es una construcción. Nadie está signado por su genética.

“Nuestras propias investigaciones nos permiten concluir que, antes que el cociente intelectual, en el rendimiento escolar de un estudiante tienen un papel mucho más importante la autonomía, el interés, la creatividad, la reflexividad y la resonancia familiar y escolar. Después de realizar más de 2.000 correlaciones, podemos concluir que la correlación entre cociente y rendimiento académico es prácticamente nula”, sostiene Zubiría. Pero, entonces ¿qué miden los test de cociente intelectual? Stemberg explica que evalúan solamente el vocabulario y la información general. Es decir, una persona sumamente informada puede obtener un mayor cociente que una persona que no lo está, pero quienes han obtenido un bajo puntaje pueden contar con mayor número de capacidades y habilidades.

Fuente: Vida Positiva

martes, 10 de abril de 2012

Síndrome de Savant (Síndrome del Sabio)

Kim Pee
Son personas con un comportamiento social y mentalmente disfuncional, que muestran al mismo tiempo talentos excepcionales sin necesidad de haberlos ejercitado nunca.

Superdotados y deficientes al mismo tiempo. Una persona con Síndrome de Savant puede memorizar millones de datos, reproducir artísticamente aquello que ve y tocar instrumentos sin necesidad de aprendizaje, sin embargo algunos de ellos no pueden ni cubrir sus necesidades más básicas.

Fue J.Langdon Down, descubridor del Síndrome de Down o síndrome del fenotipo trisomía 21 quien acuñó el término Idiot savant (sabio idiota) que terminó por ser poco aceptado y quedar algo obsoleto. En la actualidad se le conoce principalmente por el nombre de Síndrome de Savant o Síndrome del Sabio.

El savantismo combina un funcionamiento cognitivo generalmente bajo con una o varias habilidades excepcionales. La música, el arte, el cálculo o la memoria son algunos de los ámbitos en los que estas personas suelen destacar. Es un trastorno poco común. Su escasa prevalencia entre la población general junto con las dificultades de encajarlo en un trastorno específico como el autismo o en cualidades como la superdotación, hacen que este síndrome sea un quebradero de cabeza para muchos estudiosos del tema.

Este síndrome posee una serie de características generales basadas en un bajo cociente intelectual, altas capacidades o talentos relacionados con el arte, la música, la memoria o el cálculo, poca lógica y problemas de lenguaje, alta memoria visual, gran capacidad para captar y reproducir dibujos o imágenes 3D, habilidades mecánicas, grandes dificultades sociales e intereses obsesivos entre otras cualidades y déficits.

En general, este síndrome suele considerarse, dentro de los trastornos del desarrollo, como un tipo especial de autismo, asemejándose en mayor medida al síndrome de Asperger, que dentro del espectro autista es considerado el trastorno menos profundo.

En el Síndrome de Savant, las hipótesis formuladas bajo la posibilidad de una existencia de daño cerebral en el hemisferio izquierdo han sido respaldadas por las actuales pruebas de neuroimagen. De esta manera, un Savant podría tener el hemisferio derecho más desarrollado, siendo éste el responsable de tales talentos extraordinarios.

Uno de los ejemplos de genialidad en cuanto a memoria es el famoso Kim Peek, Savant que inspiró la película de Rain Man con su personaje de Raymond. Kim Peek -fallecido en 2009- podía presumir de saber de memoria unos 8.000 libros, y era capaz de decir cualquier dato que se le preguntara, fechas, obras musicales, acontecimientos históricos etc. A pesar de todo, su prodigiosa memoria contrastaba con su incapacidad para cuidarse a sí mismo.

Por sus características, la propuesta de tratamiento para un Savant puede ser similar al tratamiento dirigido a un síndrome de Asperger. En primer lugar deben evaluarse las deficiencias y habilidades del niño o adulto para tener claro donde poder incidir en mayor o menor medida.

Por lo tanto, lo que se pretende en estos casos es fomentar las habilidades sociales y de comunicación de la persona afectada con su familia y con el entorno. Promover la compaginación de su interés con el resto, fomentar la interacción. Evitar rumiaciones y obsesiones internas mediante técnicas de parada de pensamiento, enseñar a sus familiares a desviar los temas de conversación cuando sea necesario, emprender actividades que estimulen y hagan trabajar el hemisferio cerebral izquierdo y utilizar condicionamiento clásico para reforzar conductas apropiadas y reducir o extinguir conductas no deseadas.


Fuente: Hechos de hoy

Los futbolistas de élite tienen un cerebro superdotado

La rapidez al procesar información distingue a los grandes jugadores. Los jugadores de primera forman parte del 5% de la población con mejores funciones ejecutivas.



Los mejores futbolistas tienen un nivel extraordinario de un tipo de inteligencia que les permite procesar una gran cantidad de información en muy poco tiempo y tomar la decisión correcta, según una investigación del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) presentado ayer en la revista científica Plos One.

La investigación se ha centrado en las llamadas funciones ejecutivas del cerebro. Este concepto engloba múltiples aptitudes cognitivas útiles en deportes de equipo. Entre ellas destacan la memoria de trabajo (o capacidad de manejar información a corto plazo, como la trayectoria de la pelota o la posición de los rivales); la resolución creativa de problemas (para tomar la decisión adecuada); la flexibilidad cognitiva (para corregir la decisión sobre la marcha según lo que hagan otros jugadores); y la inhibición de impulsos (para no chutar hacia dónde se había pensado primero sino hacia dónde se ha decidido después).

Los investigadores han comparado las funciones ejecutivas en tres grupos de voluntarios: jugadores de primera división de Suecia, tanto de equipos masculinos como femeninos; jugadores de divisiones inferiores; y personas de la población general que no juegan al fútbol.

La comparación se ha basado en distintos tests específicamente diseñados para evaluar funciones ejecutivas. Los resultados muestran que los futbolistas de primera división suelen tener mejores funciones ejecutivas que los de divisiones inferiores; y estos las tienen mejores que la población general.

Según el análisis estadístico de los resultados, los jugadores de primera división forman parte del 5% de la población que tiene mejores funciones ejecutivas.
Los futbolistas participantes en el estudio fueron seleccionados por sus propios entrenadores, a quienes los investigadores pidieron que reflejaran el nivel medio del equipo. Es decir, que no fueran las estrellas, pero tampoco suplentes habituales.

Jugadores de nivel superior tienen posiblemente las funciones ejecutivas aún más afiladas. “Xavi e Iniesta muestran con sus acciones que tienen una habilidad extraordinaria en flexibilidad cognitiva y en creatividad bajo presión, las dos funciones ejecutivas más importantes en el fútbol”, declaró ayer Torbjörn Vestberg, primer autor de la investigación, por correo electrónico.

Los investigadores analizaron también hasta qué punto las funciones ejecutivas influyen en el rendimiento de los futbolistas. Los resultados muestran que los jugadores que obtuvieron mejores resultados en los tests fueron los que, dos temporadas más tarde, marcaron más goles o realizaron más asistencias.

“El éxito en los deportes de pelota depende de cómo se procesa la información en contextos complejos y rápidamente cambiantes”, argumentan los investigadores en Plos One. “Los jugadores deben procesar una gran cantidad de información a cada nuevo momento. Deben evaluar la situación constantemente, compararla con experiencias pasadas, pensar en nuevas posibilidades, tomar decisiones rápidas e inhibir con igual rapidez otras decisiones que se habían tomado”.

La investigación “puede cambiar la visión sobre la relación que hay entre el fútbol y la cognición”, destaca Predrag Petrovic, director del trabajo, en otro correo electrónico.

Según los investigadores, unas buenas funciones cognitivas mejoran al futbolista; en cambio, jugar al fútbol apenas mejora las funciones cognitivas. Por esta razón, los investigadores sugieren que se puede predecir el potencial de una joven promesa con tests que evalúen estas funciones.

Esto se explica porque las funciones ejecutivas maduran a lo largo de la infancia y la adolescencia y, tras unos años al máximo nivel, entran en declive alrededor de los 25 años. “El cerebro es maleable y, cómo cualquier otra parte del cuerpo, se puede ejercitar”, explica Vestberg. Pero “a día de hoy nadie sabe cómo se pueden entrenar”.

Fuente: La Vanguardia

martes, 20 de marzo de 2012

Muchos talentos abandonan España ante la falta de oportunidades profesionales

En España se pierde a profesionales en cuya formación se ha invertido mucho. Recuperarlos es clave, pero nadie esboza planes para facilitarles el regreso.

“He estudiado en una universidad y en un colegio públicos estupendos. España se ha gastado un pastizal en mi educación y ahora que trabajo, mis impuestos y la riqueza que produzco se quedan en Perú, un país que no ha invertido ni un duro en mí. Es terriblemente incoherente, y una pena”. Al otro lado del teléfono, la voz de Carlos Ríos delata su indignación. Este arquitecto de 33 años ha encontrado en Lima lo que había perdido en Madrid: la posibilidad de desarrollarse profesionalmente y optar a un sueldo acorde con su formación.

Es uno de los miles de titulados superiores, miembros de la generación más preparada de España, que están protagonizando “una fuga de talento sin precedentes”, en palabras de la ministra de Empleo Fátima Báñez. Una huida de cerebros que nadie contabiliza aunque, en opinión de expertos como Lorenzo Cochón, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, comprometa la posibilidad de transformar el sistema productivo y vencer la recesión. Las medidas para frenarla o habilitar un camino de vuelta aún no se han planteado ni sobre papel.

Casi el 40% de los españoles de entre 25 y 34 años son licenciados universitarios, según datos publicados en 2010 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Un porcentaje que está por encima de la media de la OCDE (37%) y de la Unión Europea (34%).

Pero no existen cifras oficiales sobre cuántos de estos titulados han emigrado a consecuencia de la crisis económica. Y en esa falta de datos se ampara un debate político sobre la dimensión y trascendencia de la fuga de cerebros.

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha contradicho a Báñez. En una entrevista con RNE, minimizó el problema. Sostuvo que la salida representa “menos de la sexta parte” de la cifra que se baraja —unas 300.000 personas—, ya que estaría hinchada por los descendientes de españoles nacionalizados gracias a la Ley de Memoria Histórica. “Son gente que ha adquirido una educación superior en su país y que aparecen como un incremento de la población española [en el extranjero], pero que siempre han vivido en ese país”.

Más allá de las estadísticas demográficas, otros datos ayudan a perfilar la fuga de cerebros. Según un estudio de la empresa de recursos humanos Adecco, entre 2008 y 2010 se duplicó el número de españoles que buscaba trabajo en el extranjero. Eran en su mayor parte hombres de entre 25 y 35 años, y altamente cualificados; sobre todo ingenieros, arquitectos e informáticos. El último Eurobarómetro de la Comisión Europea descubre que casi 7 de cada 10 jóvenes españoles estarían dispuestos a marcharse, un 32% de ellos por un tiempo largo.

“¿Cuál es la alternativa? Quedarse en España significa, en muchos casos, no trabajar o pasar a formar parte de ese 44% de titulados que están sobrecualificados para los puestos de trabajo que desempeñan [la media de la OCDE es del 23%]. Viven frustrados y no pueden hacer planes de futuro porque no tienen ingresos suficientes después de pasarse años estudiando. Es lógico que acudan a países donde es posible acceder a puestos de nivel”, explica el profesor de Economía José García Montalvo, de la Universidad Pompeu Fabra.

Emigrar mejora la calidad de vida de los titulados, pero el balance de la fuga de cerebros para España es claramente negativo, en opinión del catedrático Cochón. “Quien trabaja fuera puede mandar remesas a su familia, pero esa no es la solución. Se necesita un sistema empresarial competitivo, cosa que solo se logrará contando con el personal mejor cualificado. Hemos invertido mucho en formar a los jóvenes, y ahora se les está empujando hacia fuera”.

Según la Encuesta de Población Activa, en España hay un millón de licenciados en paro. Profesionales a los que pueden tentar trayectorias como la de Sara González, una ingeniera aeronáutica que habla cinco idiomas y que, a sus 26 años, ha conseguido trabajo bien remunerado en una empresa puntera en Reino Unido. Pero hacer las maletas no es sinónimo de firmar un contrato. “Cada vez llegan más españoles a Londres. Creen que aquí están todas las oportunidades pero muchos acaban haciendo camas o sin empleo”, advierte González.

Rosa Castillo sabe de eso. Esta ingeniera en telecomunicaciones, con doctorado incluido, se descubrió un día trabajando de limpiadora en un gimnasio de Lugano (Suiza). Saltó, como ella misma dice, “de la telemática a la fregona”. Hace dos años, el proyecto de investigación del que formaba parte se quedó sin fondos y decidió seguir a su novio —también ingeniero de telecomunicaciones—, que había encontrado un empleo en Suiza. Ella no tuvo tanta suerte. “Compites con gente igual de formada que tú, pero que además domina el idioma y tiene experiencia en ese mercado”, argumenta. Cuando iba a tirar la toalla, conoció a otros españoles residentes en Suiza a través de spaniards.com. Se trata de una web que pone en contacto a comunidades de emigrados de todo el mundo y cuya frenética actividad y creciente número de miembros perfila las dimensiones de la fuga de cerebros. Gracias, en parte, a los consejos que recibió en el foro, la historia de Castillo tiene final feliz: ahora trabaja de ingeniera en Berna.

Su novio, Adrián Tineo, no considera que su marcha sea una pérdida para España. “Somos como una avanzadilla, una suerte de embajadores. Vivimos en un espacio europeo de libre circulación. Debemos asumir que la gente se va a mover para mejorar sus condiciones de vida”, apunta. Él siempre tuvo claro que para “medrar como científico” tendría que irse.

Amaya Moro Martín, portavoz del colectivo Investigación Digna, coincide en que “una estancia en el extranjero es imprescindible para que un investigador se forme”. Ella misma trabajó durante 11 años en Estados Unidos. Pero denuncia que la contratación en los centros de investigación ha bajado tan brutalmente que no deja a los científicos más alternativas que irse o abandonar su tarea.

Muchos de los que ya se han marchado no pueden regresar. Aunque quieran. Es el caso de Inés Folch, astrofísica. Investiga en Toulouse cúmulos de galaxias y, ante la falta de plazas en España, ha decidido opositar al CNRS, el equivalente francés del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). “No es solo que no haya ofertas, es que toda la generación de investigadores que deberían ser ya funcionarios están haciendo de tapón a los que venimos detrás”, afirma Folch.

Un dato ilustra el éxodo actual de investigadores jóvenes, al menos dentro del sistema científico estatal: la edad media de los trabajadores del CSIC es de 58 años. La de los otros organismos públicos de investigación ronda los 55, según Moro. Para ella, más que una fuga de cerebros se está produciendo un exilio forzoso con consecuencias nefastas para el futuro de España. “La Comisión Europea ha dicho claramente que la investigación, el desarrollo y la innovación son los motores del crecimiento y el empleo, herramientas imprescindibles para salir de la crisis. El Gobierno lo ha suscrito, pero lo que está haciendo es perder a las generaciones mejor formadas que tiene y con ellas la posibilidad de cambiar el modelo productivo y vencer la recesión”, asegura.

Ya en 2009 uno de cada cinco doctores había vivido fuera durante al menos tres meses desde el año 2000, según la última encuesta sobre recursos humanos en ciencia y tecnología, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El 34% de ellos se fueron motivados por el fin del contrato o de su posgrado. “Cuando lleguen las vacas gordas, España no tendrá suficientes cerebros y deberá importarlos”, dice Moro.

El profesor de economía García Montalvo cree, sin embargo, que la fuga de talentos puede tener su lado positivo. “Muchos volverán más formados, sin frustraciones y habiendo descubierto otras formas de hacer las cosas. Ocuparán puestos importantes y, desde esa atalaya, podrán favorecer criterios meritocráticos y otro tipo de valores para transformar el sistema español que está muy anquilosado”, expone.

Rafa Bolívar, violinista de 33 años, es uno de los miles de jóvenes talentosos a los que les ha resultado más fácil hacerse un hueco fuera que dentro de España. Y eso que Londres, donde vive, es “mil veces más competitivo desde el punto de vista musical que Madrid”. Es concertino en el teatro Covent Garden, ha montado un trío de cuerda y da clases. “El Gobierno británico me pagó para que me hiciese profesor titulado. Concede una subvención durante los nueve meses que dura esta versión del Certificado de Aptitud Profesional (CAP) español”, cuenta. Él, que como adelantaba García Montalvo ha descubierto las bondades de la meritocracia, no regresará a España para predicarla y cambiar el sistema. Se queda en Londres. “Me inscribí en las pruebas para la Orquesta Nacional y ni siquiera me escucharon tocar. Me dijeron que no tenía currículo”.

¿Es fácil regresar una vez que se ha disfrutado de buenos sueldos o de “unos estándares profesionales superiores a los españoles”, como apunta Tineo? Sara González es de las que quiere desandar el camino. “Pero al leer los periódicos y hablar con amigos me doy cuenta de que volver no será tan fácil como lo fue irse y me siento impotente”, afirma.

Para Cochón ese es el gran riesgo de la fuga de cerebros: “Se ha invertido mucho en formar a profesionales cualificados y ahora puede perderse para siempre todo ese capital. No hay que temer su libre circulación, pero el saldo para España debe ser positivo al final”. Sánchez Montalvo considera que las consecuencias de esta crisis son imprevisibles: “La recesión del 83 duró cinco años; la del 92, cuatro; pero esta va camino de batir récords y cuanto más tiempo pasas fuera, más desconectado estás y más difícil es el retorno”.

Fuente: El País

viernes, 16 de marzo de 2012

Fortalecer nuestro cerebro

¿Podemos ser más inteligentes en el trabajo, el amor y la vida? Los adelantos científicos ofrecen maneras comprobadas para aumentar la materia gris. Entrenamiento mental para agudizar la memoria; ejercicios aeróbicos para conservar la materia gris; meditación para agudizar las conexiones entre razón y emoción. 

Todo suena muy bien, pero hay algo que siempre nos ha molestado acerca del creciente número de estudios que supuestamente indican la mejor manera de fortalecer el cerebro: no llegan demasiado lejos. Los ejercicios para mejorar la memoria son mejores para el cerebro que los reality shows, pero lo más que vamos a lograr es acceder más fácilmente a conocimientos ya existentes y dispersos por la corteza cerebral. Si no hay información, no habrá ejercicio mental que valga para entender por qué funciona el sistema de la Reserva Federal, por qué los confederados perdieron la Guerra Civil, cuál es la relevancia de Las señoritas de Aviñón de Picasso, o por qué Word se cerró repentinamente —por no mencionar el tipo de información que podría mejorar significativamente nuestra vida cotidiana—. ¿No sería maravilloso para entender mejor y recordar más todo cuanto leemos y escuchamos; aprender —y retener— nuevas habilidades que mejoren nuestras perspectivas de empleo (¡presentaciones de PowerPoint!); y conectar fragmentos de conocimiento que, por ejemplo, nos ayuden a discernir los intereses del jefe?

Eso es justo lo que todos queremos: saber más, entender profundamente, ser más creativos, retener nuestras lecturas, visualizar conexiones que son invisibles para los demás —no sólo sacar provecho a lo que ahora llevamos entre los oídos, ser en suma, más inteligentes. Si elevamos la apuesta mental, podremos seleccionar los datos más significativos del informe anual de la empresa;
percatarnos de inmediato de cuándo un vendedor o publicista trata de engañarnos (¿Aumentar la estructura molecular del agua y volverla más saludable para nuestros peces beta, como promete una embotelladora? Lo dudo); entender los estudios médicos relevantes para nuestros padecimientos; captar la significación de la crisis del euro para nuestros ahorros de jubilación, y tomar decisiones más inteligentes en el trabajo, el amor, y la vida.

A partir de las más recientes investigaciones en neurobiología y ciencias cognitivas, hemos extractado esta segunda entrega anual de la guía de Newsweek/Daily Beast para ser más inteligentes en este nuevo año, haciendo un revelador descubrimiento para 2012: el cociente intelectual, que durante mucho tiempo se creyó inmutable después de la primera infancia, puede, de hecho, elevarse. Y no en uno o dos insignificantes puntos. Según un innovador estudio publicado en la revista Nature, el CI puede aumentar hasta 21 puntos en un lapso de cuatro años —o caer hasta 18.

Un cociente intelectual alto nos concede más que el ingreso a Mensa y el derecho de presumir en citas virtuales. El cociente intelectual, medido con una serie de pruebas de memoria operativa, habilidades espaciales y reconocimiento de patrones (entre otras), recoge una amplia gama de habilidades cognitivas, desde espaciales hasta verbales, analíticas y más. Y 20 puntos es "una gran diferencia", afirma Cathy Price, científica cognitiva y la directora de la investigación de la londinense University College. "Si alguna persona pasaba de un cociente intelectual de 110 a uno de 130, dejaba de ser un individuo ‘promedio’ para convertirse en ‘dotado’. Y por el contrario, si caía de 104 a 84, pasaba de la ‘media alta’ a ‘inferior a la media’". Aunque su estudio consistió de voluntarios de 12 a 20 años, Price señala que, frente a los recientes descubrimientos sobre la capacidad del cerebro para cambiar —propiedad denominada neuroplasticidad— y crear nuevas neuronas aún a los 60 y 70 años, los resultados de su investigación son válidos para cualquiera. "Considero que el desempeño en las pruebas de cociente intelectual puede cambiar significativamente [también] en la edad adulta", sentencia. "El mismo grado de plasticidad puede estar presente toda la vida".

En el estudio recién publicado, Price y colegas documentaron que los cambios de CI están vinculados a modificaciones estructurales del cerebro. En 39 por ciento de los sujetos cuyo CI verbal cambió de manera significativa, los escaneos cerebrales antes y después del estudio mostraron una modificación correspondiente en la densidad y el volumen de sustancia o materia gris (número de neuronas) en una región de la corteza motora izquierda que se activa al nombrar, leer y hablar. En contraste, en 21 por ciento que tuvo un incremento o una caída del CI verbal (solución de problemas no relacionados con el lenguaje, como el razonamiento espacial), la densidad de sustancia gris en el cerebelo anterior —asociada con el movimiento de la mano— reflejó un incremento o una reducción equivalente. Aunque podría pensarse que las destrezas motoras y cognitivas son tan disímiles como el agua y el aceite, numerosos estudios han revelado que el desarrollo de las habilidades sensorio-motrices pueden reforzar las cognitivas. Nadie sabe cómo sucede esto, a ciencia cierta, pero se postula que los dos sistemas cerebrales están más interconectados de lo que creemos. Así que aprenda a tejer, escuche música clásica, o haga malabares: es posible que aumente su cociente intelectual.

A pesar de que ejercitar la memoria a corto plazo (en esencia, el cuaderno de notas del cerebro) se considera meramente uno más de los componentes del CI general, investigaciones recientes demuestran que, en realidad, puede ser la palanca para elevar nuestra inteligencia. En uno de los hallazgos más sorprendentes de la investigación sobre inteligencia, en 2008, un grupo de la Universidad de Michigan encabezado por Susanne Jaeggi demostró que la memoria a corto plazo puede ser el fundamento más importante para la inteligencia pura. En su estudio, entrenaron voluntarios adultos en una difícil tarea de memoria a corto plazo: escuchar una secuencia de letras mientras miraban, simultáneamente, una serie de pantallas de computadoras que presentaban un cuadrado azul en diferentes ubicaciones. Se pidió a los voluntarios que identificaran si la letra pronunciada o la ubicación del cuadro correspondían a la de las pantallas presentadas con anterioridad. Cuanto más practicaban y agudizaban su memoria a corto plazo, mucho mayor era la mejoría de la forma más pura de potencia cerebral, la inteligencia "líquida" —es decir, la capacidad de los voluntarios para razonar y resolver problemas independientemente del conocimiento previo (el segmento de razonamiento de la prueba utilizó algo que se conoce como matriz progresiva: visualizar tres configuraciones geométricas y elegir, entre numerosas opciones, aquella que mejor se adecuara al patrón)—. En junio, el equipo de Michigan obtuvo los mismos resultados que niños en edad escolar, revelando que el entrenamiento de la memoria aumenta la inteligencia pura y por tanto, es la mejor manera de elevar el CI.

"Hay cierta controversia en cuanto a que el entrenamiento cerebral pueda mejorar la cognición", comenta el neurocientífico Eric Kandel, de la Universidad de Columbia quien, en el año 2000, compartió el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre las bases celulares y moleculares de la memoria. "Pero si realmente se ejercita la memoria —por ejemplo, memorizando poesía, como los sonetos de Shakespeare— es posible mejorar algunos aspectos de la función cognitiva".

Las neuroimágenes ofrecen pistas sobre la manera como los ejercicios de memoria mejoran la inteligencia pura. Durante el entrenamiento de memoria, los escaneos cerebrales revelan que varias regiones (corteza lateral prefrontal, corteza parietal inferior, corteza cingulada anterior, y ganglios basales) se vuelven más activas, sugiriendo que están involucradas en la memoria. Esas mismas regiones también entran en acción cuando el cerebro razona y piensa. "Aunque tengo ciertas reservas, me parece que estos estudios nos están mostrando efectos reales", dice Jason Chein, psicólogo de la Universidad de Temple quien, en sus investigaciones, encontró que los adultos entrenados cuatro semanas en una compleja tarea de memoria operativa manifestaron mejoras significativas en la comprensión de lectura.

El secreto de estos beneficios es el "entrenamiento intensivo", dice Kandel —lo contrario a los remedios cerebrales rápidos como comer arándanos o tomar jugo de granada—. La inteligencia es consecuencia de tener más neuronas y sinapsis (conexiones entre neuronas), así como el aprendizaje sólo es posible si se crean nuevas neuronas (neurogénesis) y sinapsis.

Otro elemento cerebral que debemos entrenar para aumentar nuestro cociente intelectual es la atención. Los neurocientíficos han demostrado, una y otra vez, que la atención es condición indispensable para el aprendizaje y por tanto, para potenciar la inteligencia. Sólo prestando atención podemos recordar el nombre del chico guapo que nos presentaron en una fiesta. Asimismo, los efectos en la atención explican por qué algunos estimulantes nos permiten recordar (de allí su popularidad entre los estudiantes que se preparan para un examen). La razón es que ambas sustancias elevan los niveles cerebrales de dopamina, neurotransmisor que produce sensaciones de motivación y recompensa, las cuales facilitan la tarea de concentrar la atención. Del mismo modo, se demostró que los juegos de acción y estrategia, como Space Fortress o Rise of Nations, contribuyen a mejorar la memoria y la atención. Otra forma de alcanzar el mismo objetivo, dice Price de UCL, es "la pasión". Si no nos interesa lo que estamos leyendo, viendo u oyendo, no podremos retenerlo.

Aunque mejorar el cerebro requiere de mucho trabajo, la buena noticia es que hay algunos medios que facilitan la tarea. Los "aeróbicos cerebrales" son tan beneficiosos como las abdominales. Caminar 30 minutos diarios, cinco veces por semana, estimula la producción de BDNF (siglas en inglés del "factor neurotrófico derivado del cerebro"), molécula que estimula la creación de las nuevas neuronas y sinapsis que subyacen al aprendizaje. Luego de revisar numerosos estudios de neuroimágenes, un grupo de investigadores dirigido por Arthur Kramer, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, mostró que el ejercicio aumenta la sustancia gris en la región del hipocampo encargada de procesar nuevos conocimientos y almacenarlos permanentemente en la corteza frontal. Tal vez esto no eleve directamente el CI —la inteligencia pura—, pero rellenar la corteza con información adicional nos vuelve más conocedores.

Si la caminata de media hora nos fatiga, estupendo: la siesta no sólo restablece el poder cerebral óptimo en estado de vigilia, sino que también lo aumenta, como reveló un estudio de 2010, dirigido por el profesor de psicología Matthew Walker y sus colegas de la Universidad de California, en Berkeley. Los estudiantes que tomaron una siesta de 90 minutos a las 2 de la tarde, después de una tarea que hizo grandes demandas del hipocampo —aprender los nombres de unos 120 rostros nunca vistos—, retuvieron más información que los voluntarios que no hicieron siesta. Aún más sorprendente, después de la siesta también memorizaron más pares de nombres-rostros al reanudar el experimento a las 6 p.m. "Los que permanecieron despiertos experimentaron un deterioro en su capacidad de memoria, mientras que la siesta restableció esa capacidad a niveles aun más elevados", explica Walker. Así que, felicitaciones a Nike y la infinidad de empresas de Silicon Valley —como Google— que proporcionan salones de siesta a sus empleados.

Los electroencefalogramas —electrodos que registran la actividad cerebral— nos revelan lo sucedido. La cantidad de impulsos de sueño que experimentamos durante la siesta (descargas de actividad eléctrica que Walker llama "descorches de champaña en el cerebro"), predice cuánto podría mejorar nuestra capacidad de aprendizaje al despertar. En su opinión, los husos del sueño indican la actividad del hipocampo mientras transfiere información para almacenarla permanentemente en la corteza. Es como el transferir datos desde una memoria USB al disco duro, operación que "consolida la información descargada para almacenarla a largo plazo y, al mismo tiempo, libera la capacidad para asimilar nueva información: el aprendizaje", explica Walker. Cuanto más eficaz sea la transferencia de información del hipocampo (memoria operativa) a la corteza, mayor será la información a la que podremos acceder cuando lo necesitemos.

Incluso sin siesta, el cerebro puede encontrar el tiempo de descarga que necesita, algo conocido como "red en modalidad default" —en esencia, la actividad cerebral que se produce cuando nos entregamos a la ensoñación en estado de vigilia o dejamos la mente en blanco—. Con base en imágenes de resonancia magnética (MRI) científicos de la Universidad Tohoku, Japón, midieron el flujo sanguíneo cerebral de 63 voluntarios que mantuvieron la mente en blanco. En el artículo publicado en la edición de noviembre de la revista PLoS One, los investigadores informaron que los individuos con más afluencia sanguínea en la sustancia blanca (que conecta las neuronas entre sí) obtuvieron una mayor puntuación en la tarea de generar nuevas ideas. Dado que la creatividad estriba en establecer conexiones que otros pasan por alto, es lógico que el aumento de actividad en la sustancia blanca, mientras el resto del cerebro permanece en modalidad default, favorezca la creatividad. Así que guarde su BlackBerry y permanezca ocioso.

¿La hiperactividad se lo impide? Entonces, vaya con todo con una inyección de cafeína. Aunque no nos vuelve más creativos, el café agudiza nuestras facultades mentales, como atestiguan miles de millones de adictos a la oscura infusión. En 2011, la revista Nature Neuroscience publicó un artículo que respalda esta opinión, revelando que la cafeína fortalece las conexiones cerebrales en ratones de laboratorio. Los roedores que recibieron inyecciones de cafeína equivalentes a dos tazas de café manifestaron una actividad eléctrica más intensa en las neuronas de una región del hipocampo denominada CA2, señalan Serena Dudek y sus colegas del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental. Y mayor conectividad se traduce en mejor aprendizaje y memoria.

En el caso de las funciones cognitivas superiores, la estrategia de más sólida evidencia es también la más difícil: aprender un segundo idioma. Cuando alguien domina dos idiomas y tiene que elegir entre, digamos, español o francés, los circuitos corticales donde residen las dos lenguas se activan y la corteza prefrontal interviene para elegir la palabra adecuada para las circunstancias —por ejemplo, hombre u homme—. La corteza prefrontal también es asiento de las funciones superiores y el ejercicio del bilingüismo fortalece habilidades que incrementan el CI, como resolución de problemas y cambio de atención, informa la científica cognitiva Ellen Bialystok, de la Universidad de York, Canadá. Más aún, en febrero pasado, Bialystok y sus colegas anunciaron que este entrenamiento puede retrasar la aparición de la demencia hasta cinco años.

Todo ejercicio mental, por no hablar del bilingüismo, requiere tiempo y por ello todos queremos creer que es posible aumentar la inteligencia con ciertos alimentos. Después de todo, ¡es fácil comer! Sin embargo, un análisis de cientos de estudios, realizado en 2010 por investigadores del Centro Duke de Prácticas Sustentadas en Evidencias, halló que muchas de las recetas más publicitadas para mejoramiento cognitivo son un fracaso. Los complementos de vitaminas B6, B12, E o ácido fólico de nada sirven para preservar la función cognitiva, y mucho menos mejorarla. Las evidencias no son mucho mejores para la dieta mediterránea. En términos generales, aún no disponemos de pruebas fiables de que los alimentos ricos en antioxidantes o flavonoides mejoren la inteligencia, aunque los científicos cifran esperanzas en numerosos alimentos e ingredientes exóticos. Por ejemplo, algunos estudios pequeños sugieren que la cúrcuma (especia común en la cocina india) y el jugo de granada pueden mejorar la memoria u otras funciones cognitivas.

Aun así, todo se reduce al ejercicio cerebral. Entrenar la memoria; tomar cafeína; descansar y hacer acondicionamiento aeróbico; realizar ejercicios computarizados para mejorar la atención; y seguir un régimen de lectura, observación y acción interrumpido con suficiente tiempo de inactividad mental: todo promete volverlo más inteligente en 2012 y años posteriores.

Fuente: Newsweek

miércoles, 14 de marzo de 2012

El cerebro del futuro

José María Bermúdez de Castro
Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos.
 
En muchas ocasiones se me ha preguntado sobre el aspecto que los miembros de nuestra especie tendremos en el futuro. Se suele asumir de manera intuitiva que nuestro cerebro podría llegar a ser bastante más grande dentro de varios milenios. Esta asunción se basa en el hecho cierto de que durante la evolución del género Homo nuestro cerebro ha multiplicado casi por cuatro su peso y tamaño con respecto al de los chimpancés. Por supuesto, estamos de acuerdo en que somos más inteligentes que estos primates, aunque debe quedar claro que el gran tamaño del cerebro humano no es el único argumento para explicar el mayor desarrollo de nuestras capacidades cognitivas. Lo veremos en la próxima columna.
 
Somos primates muy encefalizados, entendiendo por ello que el tamaño de nuestro cerebro es muy elevado con respeto al corporal. Sin embargo, los investigadores Jeremy DeSilva y Julie Lesnik, de la Universidad de Michigan, han demostrado que Homo sapiens sigue la misma ley biológica que todos los primates catarrinos del “Viejo Mundo”: macacos, babuinos, chimpancés, gorilas, etc., en el sentido de que el tamaño del cerebro de los recién nacidos presenta una correlación muy alta con el de los adultos. Nuestro caso no es especial, sino que encajamos perfectamente en la recta de regresión que se puede construir con los datos de todas estas especies. Nuestros recién nacidos tienen el peso cerebral (unos 380 gramos, en promedio) que les corresponde para el peso del adulto (unos 1.350 gramos, en promedio).
 
Con estos resultados podemos concluir que el cerebro de los adultos de nuestra especie podría llegar a tener un mayor tamaño en el futuro, caso de que nuestros recién nacidos nacieran con un cerebro más grande. Pero todos conocemos los problemas y riesgos obstétricos que tenemos en la actualidad. El tamaño del cerebro de los recién nacidos ha llegado al límite de sus posibilidades para la constitución anatómica (tamaño y forma de la pelvis) que tienen las mujeres en la actualidad. Exploremos pues otras posibilidades.
 
Tenemos un periodo de desarrollo notablemente más prolongado que el de macacos o chimpancés, en el que el cerebro tiene la oportunidad de crecer mucho más. El cerebro de Homo sapiens podría crecer en el futuro, bien mediante la prolongación de la infancia y la niñez, bien por un incremento de la velocidad de crecimiento de los tejidos neuronales. Sin embargo, es muy importante recordar que el cerebro es un órgano muy caro en términos energéticos y que consume el 20% de la energía metabólica del organismo. Un cerebro más grande supondría un gasto adicional que tal vez nuestra especie no se puede permitir en un planeta donde una gran parte de la humanidad no tiene cubiertas sus necesidades alimenticias elementales.

Hace un par de semanas especulaba sobre una cuestión que suele despertar la curiosidad y la inquietud de no pocas personas: ¿tendremos en el futuro un cerebro mucho más grande que en la actualidad? Doy por supuesto que hablamos de un futuro muy lejano, de bastantes milenios. La respuesta es afirmativa y existen mecanismos biológicos para lograrlo. Quizá el más plausible consiste en prolongar la infancia y la niñez y disponer de más tiempo para el crecimiento cerebral. Sin embargo, el gasto energético empleado tanto en la prolongación del desarrollo como el mantenimiento y funcionamiento del órgano más costoso de nuestro organismo pone en serias dudas la posibilidad de que el cerebro siga incrementando su tamaño.
 
Por descontado, el trasfondo de la pregunta plantea la posibilidad de que nuestra inteligencia y capacidades cognitivas continúen aumentando, como durante los últimos dos millones de años. En este punto, es importante recordar que, además de un incremento considerable del tamaño cerebral con respecto a las primeras especies del género Homo, también hemos ralentizado el desarrollo de los tejidos cerebrales. Nacemos con un cerebro tan grande como el de los chimpancés adultos (350-380 gramos), pero apenas somos capaces de llorar y gemir para llamar la atención de nuestra madre. Tardamos muchos años en lograr la plenitud de nuestras capacidades cognitivas, un hecho ventajoso para la especie puesto que podemos asimilar una enorme cantidad de información durante más tiempo.
 
Por otro lado, durante la evolución del género Homo no sólo hemos aumentado la cantidad de neuronas que forman parte del neocórtex, sino que se ha multiplicado el número de conexiones entre la células cerebrales y la complejidad de los árboles dendríticos que forman la red neuronal. Un desarrollo ralentizado unido a la posibilidad de incrementar la conectividad de las neuronas representan un mecanismo tremendamente eficaz para lograr un cerebro con mayores capacidades cognitivas, sin necesidad de aumentar el tamaño.
 
En conclusión, me atrevería a predecir que los humanos del futuro podríamos llegar a tener un cerebro más complejo, pero de un tamaño similar al actual. Claro que tanto los grandes logros de la humanidad como sus grandes miserias están en relación directa con el mayor grado de inteligencia logrado sobre todo por nuestra especie. Y me temo que el aspecto negativo está ganando por goleada. Así pues, cuando se me pregunta sobre el aspecto físico de la humanidad en el futuro tengo que hacer grandes esfuerzos para responder con optimismo y confiar en que aún nos queda mucho tiempo para seguir evolucionando.

Fuente: Público

sábado, 25 de febrero de 2012

Mapa de la inteligencia

Neurocientíficos del Instituto de Tecnología de California han desarrollado un mapa que sitúa en el cerebro las habilidades cognitivas usadas por los expertos para calcular el cociente intelectual (CI).

Es innegable que todas las capacidades y habilidades que conforman el denominado cociente de inteligencia se encuentran en el cerebro, que es quien las pone en marcha. Sin embargo, hasta ahora era imposible para los investigadores determinar en qué lugar del cerebro se encontraban dichas habilidades, y sólo se podía saber cuándo un paciente se lesionaba algún área cerebral. Según la facultad que perdiera, podíamos atribuir dicha función a dicha zona.

Actualmente, sin embargo, los neurocientíficos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) han desarrollado un mapa que sitúa en el cerebro las habilidades cognitivas usadas por los expertos para calcular el cociente intelectual (CI).

Para lograr esto, los científicos estudiar el cerebro de 241 pacientes que habían sufrido algún tipo de lesión que disminuía sus capacidades, como un tumor o un traumatismo.

El siguiente paso fue comparar dónde estaban localizados dichos daños cerebrales con los resultados que se habían obtenido en los cuatro índices de la Escala de Inteligencia de Wechsler para Adultos (WAIS), como son Comprensión verbal, Razonamiento perceptivo, Memoria de trabajo y Velocidad de procesamiento y se hizo un cruce de los datos.

El mapa cerebral resultante, que según el neurocientífico demandó la recopilación de información durante 10 años. Lo que los científicos querían averiguar era si hay zonas del cerebro determinadas y estancas para los cuatro índices de la inteligencia idos o si, por el contrario están distribuidas de forma general por todo el cerebro.

Del estudio se pudo concluir que la hipótesis válida es la primera, ya que se determinó que la corteza frontal izquierda es clave para la comprensión verbal, la región parietal izquierda resulta imprescindible para obtener buenos resultados en memoria, y la corteza parietal derecha juega un papel indispensable en la percepción.

Fuente: Psicoblog

martes, 14 de febrero de 2012

20 días, 20 ideas para aumentar nuestra inteligencia (20)

Desde que se comprobó que el C.I. podía modificarse a lo largo de la vida, los investigadores no han dejado de buscar métodos que aumenten la inteligencia. Aquí, algunos ejemplos concretos de diversas estrategias que la ciencia ya ha identificado por su aporte a nuestro intelecto.


20. Lea despacio
La lectura veloz no sirve cuando el objetivo es aprender, dice la sicóloga de la U. de Massachusetts-Amherst, Keith Rayner, a la revista Wired. Por eso, las investigaciones han mostrado que los lectores veloces lo hacen mucho peor que los que lo hacen a ritmo pausado cuando se les pregunta por el contenido de un texto.

Fuente: La Tercera

lunes, 13 de febrero de 2012

Aprender a ser geniales


El programa Tres14 emitió el 12 de febrero de 2012 el programa titulado "Aprender a ser geniales" en el cual se analizaron las bases genéticas de la inteligencia, la capacidad intelectual y los rasgos psicológicos que configuran una mente privilegiada.

 
Albert Einstein está considerado el genio por antonomasia del siglo XX y uno de los grandes de todos los tiempos. Hace 100 años revolucionó la Física con sus teorías. Su conocimiento no es el único, pero abrió la puerta a la modernidad, al siglo XX y a la vida tal y como la conocemos hoy.

Los avances de la Humanidad se producen a partir de las ideas de estos hombres geniales, o a las ideas geniales de algunos hombres que han invertido mucho tiempo y trabajo para ver más allá de su tiempo.

El genio, ¿nace o se hace?
El cerebro de Albert Einstein ha sido a menudo un tema de investigación. Los científicos aún lo conservan esperando encontrar en él algún dato que explique la alta capacidad del padre de la teoría de la relatividad.

¿Hay factores genéticos que determinan la inteligencia del individuo?
Ciertamente, hay factores genéticos que determinan la inteligencia del individuo. También es verdad que nuestro cerebro, donde residen nuestras capacidades intelectuales entre otras, es de una plasticidad sorprendente y capaz de ser moldeado según la información y el uso que le demos.

¿Un cerebro normal puede desarrollar habilidades propias de un genio?
Con entrenamiento, un cerebro normal puede desarrollar habilidades propias de un genio. En cambio, sin ese entrenamiento, hasta un cerebro extremadamente inteligente puede atrofiarse.

Uno de los retos de la neurociencia es saber más sobre estos procesos neuronales. ¿Cómo es biológicamente nuestra inteligencia? ¿Cómo funciona el aprendizaje o la memoria? ¿Cómo pensamos? Con Mara Diersen hablamos de las bases genéticas de la inteligencia; Javier de Felipe, Juan Lerma y Santiago Canals nos ayudan a comprender mejor el cerebro y cómo es biológicamente la capacidad intelectual; y con Elisa Álvarez analizamos los matices psicológicos de una figura genial.

Y además en este programa se habla de:

Nikola Tesla es un genio indiscutible; el record Guinness de coeficiente de inteligencia lo tiene el coreano Kim Ung-Yongn; hay investigadores que creen que el cerebro ya ha llegado a sus límites; el último concurso mundial de cálculo mental lo ganó una niña de 11 años; el cociente intelectual varía con los años; de niño, el Nobel de Física William Shockley fue excluido de un estudio sobre genios porque su coeficiente intelectual no era suficientemente alto. 


Puedes ver el vídeo completo en: http://www.rtve.es/television/20120209/tres14-aprender-ser-geniales/497081.shtml
 
Fuente: rtve

domingo, 12 de febrero de 2012

Entre inteligencia y creatividad

"Tener hijos con alta capacidad no es ninguna lotería. Es un problema, porque el modelo educativo actual no está diseñado para los que se salen de la media. Si pudiera eliminar la alta capacidad de mis hijas lo haría. Sería todo más fácil".
 
 
Es el testimonio de un padre de dos alumnas del colegio La Salle San Luis de San Sebastián, centro adelantado en el desarrollo de proyectos para los alumnos con altas capacidades, lo que popularmente se conoce como superdotados. Las asociaciones vascas señalan que aún hoy este término genera falsos mitos y creencias por la desinformación existente y la falta de apoyos institucionales.

Tener una alta capacidad se relaciona habitualmente con poseer un cociente intelectual muy elevado, superior a 130, siendo 100 la media. La realidad no se limita a ello, sino que para su constatación se valora la capacidad creativa, diferentes aptitudes o talentos y varios rasgos de personalidad característicos, entre los que destacan la dificultad para relacionarse y expresarse socialmente en muchas ocasiones.

El padre de las dos alumnas citadas del La Salle San Luis, una de nueve años y otra a punto de cumplir los 12, prefiere mantener el anonimato. Ambas niñas forman parte del proyecto Zabaltzen Gela ("Clase de ampliación") que desarrolla dicho centro escolar desde hace seis años. Junto a ellas hay otros 28 alumnos de los cuales nueve están diagnosticados con altas capacidades y el resto se ha quedado en el umbral. "Estos últimos son niños que tienen un alto rendimiento académico y que quieren ampliar sus conocimientos", explica Jone Miren Royo, directora del La Salle San Luis. Este centro es de pequeño tamaño -350 alumnos-, lo que permite poner en práctica un modelo educativo más flexible. "Hay que insistir en que no se trata de un grupo de élite, nada más lejos de la realidad. Se trata de darles una oportunidad para dar respuesta a su potencial", añade.

Alcagi, la Asociación de Altas Capacidades de Gipuzkoa, nació en el mismo centro educativo. Por ello está volcada en la atención escolar de los niños con altas capacidades. Responsables de la asociación insisten en que resulta necesario descubrir de forma temprana estos casos para evitar que esos alumnos se conviertan en personas inadaptadas y sufran fracaso escolar, lo que se da con menos frecuencia de lo que se cree, pero que ocurre si no hay una respuesta escolar específica para estos niños.

Las asociaciones vascas llevan años reclamando que Educación disponga de un servicio oficial para comprobar estos casos y que se desarrolle un programa de actuación con recursos para poder dar respuesta a las necesidades educativas específicas de los alumnos con altas capacidades. "Nos llegan a la asociación cada semana varias familias con casos. No es fácil encontrar respuesta a este problema en los centros educativos", señala José Manuel Crespo, presidente de Alcagi. "En el caso del La Salle San Luis hemos comprobado que el hecho de que el colegio tenga una actitud proactiva en este tema tranquiliza mucho a los padres porque saben que sus hijos van a estar motivados", abunda.

El proyecto Zabaltzen Gela ha permitido a muchos alumnos con altas capacidades sentirse integrados. "Esa satisfacción de sentir que no soy anormal, ni raro, que hay muchos como yo y que formas parte de un grupo es lo que nos transmiten", asegura Royo, quien insiste en que el tipo de trabajo con estos escolares con cociente intelectual alto se traslada al resto de alumnos para potenciar la creatividad.

Juan -nombre ficticio- reconoce que no siempre resulta fácil descubrir los casos de los niños con altas capacidades porque muchos las ocultan. En el caso de su hija pequeña fue fácil: hablaba correctamente a los 11 meses, "como ahora con nueve años, pero con menos vocabulario", recalca. Ahora se lee un libro de 150 páginas en una tarde. En el caso de la mayor, con un cociente intelectual más elevado, fue difícil. Hoy, es complicado atraer su atención e interés porque los superdotados se concentran menos tiempo, aunque su rendimiento sea mayor.

"Es una barbaridad que el Gobierno no se implique. Cuando conoces el diagnóstico, hay que asumirlo y cubrir las demandas que la escuela y los medios educativos no cubren. No se trata de que sean más listos, sino que ven las cosas de una manera diferente", señala. "No hay un sistema educativo que dé respuesta a este problema como en Reino Unido, Australia, EE UU o Israel. Para el Gobierno, que haya un 5% de la población escolar es mucho. El problema es que estos países cuidan el talento y nosotros no. Eso sí, tenemos la mejor liga de fútbol del mundo", concluye.

Fuente: El País

viernes, 10 de febrero de 2012

20 días, 20 ideas para aumentar nuestra inteligencia (19)

Desde que se comprobó que el C.I. podía modificarse a lo largo de la vida, los investigadores no han dejado de buscar métodos que aumenten la inteligencia. Aquí, algunos ejemplos concretos de diversas estrategias que la ciencia ya ha identificado por su aporte a nuestro intelecto.

19. Crea que puede hacerlo
De acuerdo con estudios del profesor Carol Dweck, de la U. de Stanford, las personas que tienen una actitud más positiva hacia el aprendizaje, o sea, que persisten frente a las dificultades, obtienen un desempeño cognitivo superior,comparados con aquellos que no creen poder aprender.  

Fuente: La Tercera

jueves, 9 de febrero de 2012

20 días, 20 ideas para aumentar nuestra inteligencia (18)

Desde que se comprobó que el C.I. podía modificarse a lo largo de la vida, los investigadores no han dejado de buscar métodos que aumenten la inteligencia. Aquí, algunos ejemplos concretos de diversas estrategias que la ciencia ya ha identificado por su aporte a nuestro intelecto.


18. Cuando domine una tarea, pase a otra
El profesor de la U. de California, Richard Haier, comprobó que cuando aprendemos algo nuevo, aumenta la densidad neuronal de nuestro cerebro, pero disminuye cuando, con la práctica, nos volvemos expertos. ¿La clave para no perder las neuronas extra? Pasar a una nueva actividad una vez que hayamos dominado la primera. 

Fuente: La Tercera

miércoles, 8 de febrero de 2012

20 días, 20 ideas para aumentar nuestra inteligencia (17)

Desde que se comprobó que el C.I. podía modificarse a lo largo de la vida, los investigadores no han dejado de buscar métodos que aumenten la inteligencia. Aquí, algunos ejemplos concretos de diversas estrategias que la ciencia ya ha identificado por su aporte a nuestro intelecto.



17. Para aprender, el desorden es mejor
 Es la conclusión a la que llegó el sicólogo de la U. de California, Robert Bjork, cuando en sus estudios comprobó que las personas recordaban mucho mejor aquella información que habían aprendido desordenadamente y desde varias fuentes.

Fuente: La Tercera

martes, 7 de febrero de 2012

20 días, 20 ideas para aumentar nuestra inteligencia (16)

Desde que se comprobó que el C.I. podía modificarse a lo largo de la vida, los investigadores no han dejado de buscar métodos que aumenten la inteligencia. Aquí, algunos ejemplos concretos de diversas estrategias que la ciencia ya ha identificado por su aporte a nuestro intelecto.


16. Olvide, luego recuerde
El psicólogo de la U. de Illinois en Chicago, Benjamin Storm, comprobó que cuando las personas se distraen y olvidan por un breve período algo que han reción aprendido, tienden a recordarlo mucho mejor más tarde: "cuando la información se relega por un tiempo, se beneficia más de una oportunidad de ser reaprendida".

Fuente: La Tercera

lunes, 6 de febrero de 2012

20 días, 20 ideas para aumentar nuestra inteligencia (15)

Desde que se comprobó que el C.I. podía modificarse a lo largo de la vida, los investigadores no han dejado de buscar métodos que aumenten la inteligencia. Aquí, algunos ejemplos concretos de diversas estrategias que la ciencia ya ha identificado por su aporte a nuestro intelecto.


15. Póngase a tejer
Aparte del efecto relajante que se le ha atribuido al tejido, muy parecido al de la meditación, hay otro: fortalece las habilidades motoras, que a su vez favorecen las habilidades cognitivas que lo harán ser más inteligente.

Fuente: La Tercera

domingo, 5 de febrero de 2012

Los negocios que hace el cerebro


Thomas Hill

Ser más inteligentes acarrearía costos demasiado altos para la especie humana, afirma Thomas Hills, especialista en teoría evolutiva. 

Thomas Hills es profesor asociado de psicología de la Universidad de Warwick. Junto con Ralph Hertwig de la Universidad de Basilea hace poco publicó un trabajo titulado Why Aren’t We Smarter Already: Evolutionary Trade-Offs and Cognitive Enhancement (Por qué no somos ya más inteligentes: Transacciones evolutivas y mejora cognitiva).

¿Por qué se embarcó en este proyecto?
Estudio la evolución de la cognición. Hay creciente interés en mejorar las capacidades cognitivas usando fármacos como Ritalin y Modafinil. Drogas como estas se usan en muchos lugares, como en las fuerzas armadas y la educación. La pregunta es: si estas capacidades son tan geniales, ¿por qué los seres humanos no las tienen ya? En el campo de la teoría evolutiva, si uno quiere preguntar por qué un pez no nada más rápido o por qué un ave no ve más lejos, la respuesta es que hay en juego transacciones. ¿Qué es lo que se intercambia por la cognición y la inteligencia?

O sea que usted se pregunta por qué no hemos evolucionado hasta ser más inteligentes.
Exactamente. Y la respuesta de la teoría evolutiva es que los costos son demasiado altos.
 
¿La educación no aumenta nuestra inteligencia?
Desde luego. No estamos sugiriendo que uno no pueda leer un libro y ser más inteligente Sabemos por innumerables estudios que, si les damos a los chicos acceso a más recursos y un mejor entorno de aprendizaje, serán más inteligentes. Nuestro punto de interés es el aumento de la inteligencia a lo largo del tiempo de evolución y, específicamente, las habilidades cognitivas como la memoria y la concentración. Más memoria y concentración no necesariamente son lo mejor. Quizá no le convenga estar tan concentrado que no oiga el grito de “¡Cuidado!” o tener una memoria tan perfecta que reviva instantáneamente el dolor que sintió en algún momento de su vida.
 
¿Cuál es el aspecto negativo de las habilidades cognitivas altamente desarrolladas?
Hay dos tipos y las clasificamos como transacciones “intradominio” e “interdominio”. Intradominio se refiere, por ejemplo, a los casos en que una concentración excesiva o demasiado escasa produce una desventaja. Si usted está detrás de alguien con quien se quiere casar pero la cosa no funciona, tiene que saber cuándo renunciar. Si usted va detrás de un objetivo que lleva tiempo cumplir, necesita saber cuándo debe insistir. Una transacción interdominio ocurre cuando individuos que parecen excepcionales en un dominio simultáneamente muestran déficits en otros. Un ejemplo clásico es el idiot savant, capaz de realizar proezas mentales en un área, pero retrasado en las demás. Una persona, por caso, puede ser capaz de contar cientos de fósforos que han caído al piso pero no de mantener una conversación. Las investigaciones muestran que uno puede desconectar ciertas zonas del cerebro y convertir a las personas en este tipo de savant. La pregunta es: ¿quiere usted tener las aptitudes del savant? Incluso en el aprendizaje adulto, los estudios de Eleanor Maguire sobre la mayor conciencia del espacio de los taxistas de Londres destacan que ésta va acompañada de un desempeño deficiente en otras áreas. Son más inteligentes en un campo pero pierden aptitudes en otros. El cerebro hace interesantes transacciones.
 
Usted menciona un estudio sobre los judíos askenazi para ejemplificar esto.
Investigaciones publicadas en 2005 por Gregory Cochran y sus coautores sugieren que el aumento de la inteligencia en los askenazi va asociado a un aumento similar de trastornos neurológicos específicos. En otras palabras, en este caso, el mayor grado de inteligencia humana parece haberse obtenido a un costo en enfermedades cognitivas asociadas específicamente con el aumento de la inteligencia.
 
¿Qué me puede decir del efecto Flynn?
El efecto Flynn es la observación de que, si uno mira las mediciones de cociente intelectual, las personas parecen ir mejorando a lo largo de los últimos cien años aproximadamente. Hay muchas explicaciones posibles. Puede que las personas sean más sanas ahora que hace cien años. Puede que se dé más importancia a que las personas obtengan buenos resultados en los tests de inteligencia. Hay estudios que indican que las grandes mejoras se dan en la porción inferior de la población, lo cual es coherente con nuestra idea de que algunas personas son todo lo inteligentes que van a ser. Pero es improbable que el efecto Flynn sea un fenómeno evolutivo. Las condiciones no son las correctas para la evolución humana en esta escala temporal.
 
¿De modo que se trata de una distribución de Gauss, aquella que mide en estadística la distribución normal de probabilidades, que se está corriendo hacia la derecha?
Exactamente, se está estrechando contra una pared.

¿Significa eso que algunos estamos llegando al límite superior de la inteligencia humana?
Es difícil decirlo. Hay muchas formas de ser inteligente. Una razón por la que quizá seamos más inteligentes ahora es que somos más hábiles para la cognición distribuida. Descargamos información en entornos externos como la computadora, un libro o incluso otras personas de mi red social. Y, mientras sigamos desarrollando mejores medios de distribución de la cognición, más probable será que aumenten nuestra eficiencia y velocidad de procesamiento de esa información.

Fuente: Revista Ñ
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