Estamos en época de elecciones, ya sabes la época en que los políticos se acuerdan de todos los grupos minoritarios y desafavorecidos. Esta vez también se han acordado de los chicos y chicas con altas capacidades. Una lástima que no haya elecciones más a menudo, tal vez así llegasen a acordarse de todos los que lo necesitan. Pero dejando a lado el carácter y color político del tema, centrándonos exclusivamente en lo que una medida así supone para los alumnos más brillantes me ha llamado mucho la atención la cantidad de voces discordantes que han surgido.

Los agrupamientos homogéneos en educación (que de eso se trata realmente) no son algo nuevo. Han existido y existen desde siempre. Están, por ejemplo, los centros de alto rendimiento deportivo, a los que estos días todos hacen alusión, pero también están los conservatorios superiores de música o, en general, cualquier escuela de ballet, arte, informática, idiomas, etc. donde agrupan sin ningún problema a la gente por su nivel, sin preocuparse por la edad que tengan. Y por supuesto, no nos olvidemos de otro tipo de agrupamiento que existe, aunque esta vez no sea por capacidad, pero que está desvinculando a unos cuantos alumnos del resto y que a nadie nos parece mal, los centros privados. ¿Acaso no son agrupamientos homogéneos de acuerdo a un cierto nivel económico? Y a nadie parece preocuparle que los niños y niñas educados allí vivan en una realidad distorsionada socialmente, sin saber que hay familias que no llegan a final de mes o que hay gente que el bocadillo se lo hace con mortadela todos los días porque es lo único que se puede comprar. Pero me estoy desviando del tema.
Los agrupamientos existen y pueden abarcar desde un simple grupo de trabajo según el nivel de los alumnos dentro de una clase de por sí heterogénea, hasta una escuela entera solo de personas con altas capacidades. En ese sentido, un agrupamiento de un par de cursos, el bachillerato, al final ya de los estudios obligatorios, no es más que un agrupamiento casi parcial, muy parecido al que se encontrarán cuando elijan universidad, al fin y al cabo las notas de corte de selectividad es lo que determinará otra forma de agrupamiento clarísimo al decidir a que universidad podrán ir. Entonces, si estamos rodeados de agrupamientos "consentidos" ¿a qué tanto revuelo? ¿es solo un tema político? De ser así, deja desde ya de interesarme el tema, pero si se trata de una cuestión educativa, me encantaría poder conocer tu opinión. ¿Que te parece el agrupamiento como estrategia educativa? ¿Y el caso concreto de este bachillerato de excelencia que acaban de proponer?
Gracias por estar ahí.