domingo, 12 de febrero de 2012

Entre inteligencia y creatividad

"Tener hijos con alta capacidad no es ninguna lotería. Es un problema, porque el modelo educativo actual no está diseñado para los que se salen de la media. Si pudiera eliminar la alta capacidad de mis hijas lo haría. Sería todo más fácil".
 
 
Es el testimonio de un padre de dos alumnas del colegio La Salle San Luis de San Sebastián, centro adelantado en el desarrollo de proyectos para los alumnos con altas capacidades, lo que popularmente se conoce como superdotados. Las asociaciones vascas señalan que aún hoy este término genera falsos mitos y creencias por la desinformación existente y la falta de apoyos institucionales.

Tener una alta capacidad se relaciona habitualmente con poseer un cociente intelectual muy elevado, superior a 130, siendo 100 la media. La realidad no se limita a ello, sino que para su constatación se valora la capacidad creativa, diferentes aptitudes o talentos y varios rasgos de personalidad característicos, entre los que destacan la dificultad para relacionarse y expresarse socialmente en muchas ocasiones.

El padre de las dos alumnas citadas del La Salle San Luis, una de nueve años y otra a punto de cumplir los 12, prefiere mantener el anonimato. Ambas niñas forman parte del proyecto Zabaltzen Gela ("Clase de ampliación") que desarrolla dicho centro escolar desde hace seis años. Junto a ellas hay otros 28 alumnos de los cuales nueve están diagnosticados con altas capacidades y el resto se ha quedado en el umbral. "Estos últimos son niños que tienen un alto rendimiento académico y que quieren ampliar sus conocimientos", explica Jone Miren Royo, directora del La Salle San Luis. Este centro es de pequeño tamaño -350 alumnos-, lo que permite poner en práctica un modelo educativo más flexible. "Hay que insistir en que no se trata de un grupo de élite, nada más lejos de la realidad. Se trata de darles una oportunidad para dar respuesta a su potencial", añade.

Alcagi, la Asociación de Altas Capacidades de Gipuzkoa, nació en el mismo centro educativo. Por ello está volcada en la atención escolar de los niños con altas capacidades. Responsables de la asociación insisten en que resulta necesario descubrir de forma temprana estos casos para evitar que esos alumnos se conviertan en personas inadaptadas y sufran fracaso escolar, lo que se da con menos frecuencia de lo que se cree, pero que ocurre si no hay una respuesta escolar específica para estos niños.

Las asociaciones vascas llevan años reclamando que Educación disponga de un servicio oficial para comprobar estos casos y que se desarrolle un programa de actuación con recursos para poder dar respuesta a las necesidades educativas específicas de los alumnos con altas capacidades. "Nos llegan a la asociación cada semana varias familias con casos. No es fácil encontrar respuesta a este problema en los centros educativos", señala José Manuel Crespo, presidente de Alcagi. "En el caso del La Salle San Luis hemos comprobado que el hecho de que el colegio tenga una actitud proactiva en este tema tranquiliza mucho a los padres porque saben que sus hijos van a estar motivados", abunda.

El proyecto Zabaltzen Gela ha permitido a muchos alumnos con altas capacidades sentirse integrados. "Esa satisfacción de sentir que no soy anormal, ni raro, que hay muchos como yo y que formas parte de un grupo es lo que nos transmiten", asegura Royo, quien insiste en que el tipo de trabajo con estos escolares con cociente intelectual alto se traslada al resto de alumnos para potenciar la creatividad.

Juan -nombre ficticio- reconoce que no siempre resulta fácil descubrir los casos de los niños con altas capacidades porque muchos las ocultan. En el caso de su hija pequeña fue fácil: hablaba correctamente a los 11 meses, "como ahora con nueve años, pero con menos vocabulario", recalca. Ahora se lee un libro de 150 páginas en una tarde. En el caso de la mayor, con un cociente intelectual más elevado, fue difícil. Hoy, es complicado atraer su atención e interés porque los superdotados se concentran menos tiempo, aunque su rendimiento sea mayor.

"Es una barbaridad que el Gobierno no se implique. Cuando conoces el diagnóstico, hay que asumirlo y cubrir las demandas que la escuela y los medios educativos no cubren. No se trata de que sean más listos, sino que ven las cosas de una manera diferente", señala. "No hay un sistema educativo que dé respuesta a este problema como en Reino Unido, Australia, EE UU o Israel. Para el Gobierno, que haya un 5% de la población escolar es mucho. El problema es que estos países cuidan el talento y nosotros no. Eso sí, tenemos la mejor liga de fútbol del mundo", concluye.

Fuente: El País

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