miércoles, 1 de febrero de 2012

12 claves para la familia del superdotado

El tema de la superdotación intelectual provoca en muchas ocasiones opiniones dispares y radicales, tanto de expertos como de profanos en la materia, que lo único que muestran en la mayoría de los casos es desconocimiento y temor social a las diferencias.


Los prejuicios existentes llegan casi siempre por la desinformación o por la inadecuada información tanto de profesionales como de medios de comunicación. Y por desgracia, estos prejuicios y estereotipos, pueden llegar a ser cruciales en el trato que la familia otorgue a la peculiaridad de tener un hijo superdotado.
  1. La familia debe aceptar al niño tal y como es, intentando conocer sus características intelectuales y socio-afectivas. No es adecuado colocarle etiquetas de genio o de raro, ni tampoco compararlo con los demás niños de su entorno.
  2. Hay que darles facilidades para la creatividad, no limitársela. No debemos trabar su originalidad ni lo diferente de sus respuestas.
  3. Hay que ser partícipes de sus proyectos, de sus curiosidades, quitándoles el temor al fracaso. Hay que ser flexibles y respetuosos con sus intereses y motivaciones.
  4. Debemos estimularlos para que desarrollen su potencial cognitivo, pero sin excedernos, recordando que son niños, y que también necesitan tiempo para jugar o para estar con sus amigos.
  5. Facilitarles materiales y herramientas que les interesen y les sean útiles. Un exceso de libros o de materiales que no les interesen es contraproducente.
  6. Deben participar de la familia y de las tareas del hogar como cualquier otro miembro. No deben tener un estatus especial por sus altas capacidades.
  7. Debemos colaborar y coordinarnos con sus responsables educativos en el centro escolar, intercambiando información que beneficie el desarrollo del superdotado.
  8. Dirigir el ocio y el tiempo libre hacia actividades que promuevan su interés y participación, sin agobiarlos con un exceso de actividades extraescolares.
  9. Debemos fomentar su autonomía, que él mismo aprenda a encontrar respuestas, a investigar, e igualmente enseñarle a pedir ayuda cuando le sea necesario.
  10. Debemos darles oportunidades de interacción social, no aislarlos. Deben relacionarse con otros niños de iguales características, pero también con niños que no muestren superdotación intelectual.
  11. La educación debe ser integral. No hay que centrarse solo en los aspectos intelectuales, tan importantes son o más los afectivos y los sociales.
  12. En la familia deben tener el mismo nivel que sus hermanos. No se le debe tratar de forma especial o privilegiada por su altas capacidades, al igual que tampoco se le debe exigir más o de forma más estricta por ser superdotado.

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